Agencia de Acogida de Estudiantes
El término "fomentar la agencia del estudiante" denota la tendencia a capacitar a los estudiantes para que aprendan por sí mismos, y se hace animándoles a tomar decisiones, establecer objetivos y reflexionar sobre los progresos que han realizado. Este método es esencial ya que cultiva la libertad, la reflexión crítica y el sentido de ser dueño de la propia educación; en consecuencia, esto promueve mejores resultados académicos y desarrollo personal.
Los principales elementos del fomento de la autonomía del alumno son la elección, la voz y la propiedad. La elección es un medio que permite a los alumnos decidir qué y cómo van a aprender, la voz les anima a expresar sus ideas y deseos, y la propiedad hace que aprendan responsabilizándose del proceso de aprendizaje. Por ejemplo, un aula que permite a los alumnos elegir los temas de un proyecto en función de sus intereses es un ejemplo práctico de aplicación de estos componentes.
La implantación de la agencia del estudiante en el proceso de aprendizaje aumenta la motivación de los alumnos y les hace sentirse protagonistas de su educación. La probabilidad de que los estudiantes sean más eficientes, proactivos y se esfuercen por alcanzar sus objetivos es mayor cuando pueden elegir el camino a recorrer en el proceso de aprendizaje. Por ejemplo, los alumnos que deciden sus propios objetivos de aprendizaje suelen ser más comprometidos y persistentes.
Los tutores pueden estimular la iniciativa de los estudiantes integrándola en distintos métodos de aprendizaje, como los basados en proyectos, los debates dirigidos por los estudiantes y las prácticas reflexivas. Por ejemplo, la libertad que se da a los estudiantes para que diseñen su propio proyecto y se conviertan en los presentadores facilitará el desarrollo de la creatividad y el pensamiento crítico, junto con la sensación de tener autoridad sobre los resultados finales de su proceso de aprendizaje.
Introducir el fomento de la agencia del alumno en el aula resulta difícil, con algunos retos como la resistencia de los alumnos a los que se ha enseñado únicamente con los métodos de enseñanza tradicionales, así como la necesidad de alterar sustancialmente la cultura del aula. Además, la tensión entre asesoramiento y autonomía es lo que más debe preocupar a los profesores. Por ejemplo, durante un periodo en el que los alumnos investigan fuera del plan de estudios estándar, el profesor no puede liberar el control fácilmente.