Aprendizaje práctico
El aprendizaje práctico experimental es un método de enseñanza centrado en la colaboración activa de los alumnos con sus profesores y su implicación directa en todo el proceso de aprendizaje. Su importancia radica en su capacidad para proporcionar a los alumnos una comprensión profunda de la materia, permitirles conservar los conocimientos durante más tiempo y ser capaces de ponerlos en práctica en aplicaciones de la vida real.
El aprendizaje práctico conlleva un montón de ventajas, como el aumento de la participación activa, una mejor retención de la información y el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico. Por ejemplo, los niños que aprenden mediante experimentos reales en un laboratorio de ciencias tienden a formarse imágenes mentales de los conceptos con más éxito que sus compañeros que sólo leen sobre ellos en los libros de texto.
El aprendizaje práctico no es lo mismo que los métodos tradicionales porque se orienta principalmente a la experiencia de los alumnos a través de la actividad más que a la absorción pasiva de la información. El aprendizaje tradicional suele consistir en conferencias y libros de texto; en cambio, el aprendizaje práctico promueve la participación activa de los alumnos en el proceso de aprendizaje, por ejemplo, trabajando en proyectos, simulaciones o trabajos de campo.
Ejemplos de actividades de aprendizaje práctico son la realización de experimentos científicos, la construcción de modelos en las clases de ingeniería, la participación en juegos de rol en el aprendizaje de idiomas o el estudio de prácticas y aprendizajes. Estas actividades permiten a los alumnos utilizar sus conocimientos teóricos en situaciones reales, mejorando así su comprensión y sus habilidades.
Añadir el aprendizaje basado en proyectos, organizar actividades en grupo y proporcionar las herramientas y materiales necesarios para la experimentación son algunas de las formas en que los educadores pueden implicar a los alumnos en el aprendizaje práctico. Por ejemplo, los profesores de una clase de historia pueden organizar una simulación de un acontecimiento histórico, lo que ayudaría a los alumnos a disfrutar mucho más de la asignatura y a comprender mejor el trasfondo histórico.