Asientos flexibles
Los planes de asientos adaptables son disposiciones en las que los alumnos disponen de diferentes opciones de asiento en un aula, según las cuales deciden cómo y dónde quieren sentarse. Este enfoque del aprendizaje fomenta la comodidad, la colaboración y el compromiso, por lo que puede mejorar la experiencia de aprendizaje al satisfacer diferentes estilos y preferencias de aprendizaje.
La disposición flexible de los asientos aporta un sinfín de ventajas, como la mejora de la participación de los alumnos, el aumento de la concentración y la mejora de la colaboración. Supongamos, por ejemplo, que los alumnos tengan la opción de elegir los asientos que más les convengan, como tumbarse cómodamente en los sacos de judías o permanecer de pie en los pupitres con una intención de energía. El ejercicio de la voluntad permite así crear un ambiente de clase más positivo.
En primer lugar, los profesores deben realizar un rápido estudio del espacio disponible en el aula para identificar las zonas que pueden convertirse en un lugar o zonas de asiento diferentes. A continuación, pueden ofrecer una serie de alternativas para sentarse, por ejemplo, cojines en el suelo, taburetes oscilantes y pupitres normales. Ni que decir tiene que, para garantizar la atención y el respeto de los alumnos hacia sus compañeros, es de vital importancia establecer directrices y expectativas claras de comportamiento en el plan de asientos flexibles.
Los retos que plantean los asientos flexibles pueden ser gestionar el comportamiento de las voces en el aula, garantizar la presencia de todos los alumnos en todas las opciones de asiento y mantener intacta la organización. Por ejemplo, algunos alumnos no pueden estar atentos en un entorno menos estructurado. Para hacer frente a estos obstáculos, los profesores pueden fijar los tiempos de transición, incluir pausas de movimiento y controlar periódicamente a los alumnos para evaluar su comodidad y productividad en los distintos planes de asientos.
Los asientos flexibles son una tendencia en educación que permite a los estudiantes seleccionar la disposición de los asientos que mejor se adapte a sus necesidades particulares, fomentando así la opción de diferentes estilos de aprendizaje. Por ejemplo, un pupitre de pie o unas pelotas de equilibrio que permitan balancear el movimiento del cuerpo serían un tipo de mobiliario para los estudiantes táctiles que están de pie o con los que hay que trabajar principalmente. Por otro lado, los estudiantes visuales podrían favorecer distribuciones de asientos que ofrezcan vistas despejadas de los recursos didácticos. La forma en que los asientos flexibles se adaptan a estas preferencias crea prácticamente un entorno más integrador que favorece el éxito de los alumnos.