Aprendizaje distribuido
El aprendizaje distribuido es un tipo de educación en el que la enseñanza y el aprendizaje tienen lugar en lugares separados, a menudo con un modelo de enfoque dignidad-riesgo y múltiples participantes. Este enfoque hace hincapié en la accesibilidad y la flexibilidad del aprendizaje. Como resultado, esta innovadora técnica de aprendizaje ha permitido a los alumnos interactuar con los materiales y los instructores independientemente de la ubicación geográfica.
Las principales ventajas del aprendizaje distribuido son la accesibilidad al curso, la planificación independiente del tiempo y la conquista de un público heterogéneo. Por ejemplo, los estudiantes que residen en localidades aisladas pueden aprovechar la instrucción de excelentes recursos y tutores expertos de forma digital, lo que hace que el sistema educativo sea más equitativo. Además, los estudiantes pueden avanzar en sus estudios a un ritmo que les resulte cómodo y que se ajuste a sus peculiares estilos de aprendizaje.
Los métodos estructurales y didácticos del aprendizaje distribuido lo diferencian del aprendizaje tradicional en el aula. En el tipo tradicional de enseñanza, la instrucción formal se imparte dentro de un aula física con un encuentro directo, mientras que el aprendizaje distribuido utiliza la tecnología para conectar el aprendizaje a través de dos o más ubicaciones. Las formas de aprendizaje distribuido, como los cursos en línea y las aulas virtuales, son, por ejemplo, las que permiten conexiones en tiempo real y fuera de línea entre el profesor y los alumnos.
Normalmente, la aplicación de aprendizaje distribuido con la que uno más se encuentra suele ser un Sistema de Gestión del Aprendizaje (SGA) como Moodle o Canvas, herramientas de videoconferencia, por ejemplo Zoom o Microsoft Teams, y plataformas de colaboración como Google Workspace. Estas son las mismas herramientas a través de las cuales se crean recursos compartidos, se produce la comunicación en tiempo real y se supervisa el progreso de los estudiantes, lo que mejora la experiencia general de aprendizaje.
El sentimiento de soledad entre los alumnos, la necesidad de autodisciplina y el problema del acceso a la tecnología son los mayores retos a los que se enfrenta el aprendizaje distribuido. Por ejemplo, los estudiantes de regiones con una conexión lenta a Internet no pueden participar plenamente en las clases en línea, por lo que es importante subsanar las deficiencias tecnológicas para que el aprendizaje distribuido tenga éxito.