Aumentar la resiliencia
El concepto de desarrollar la resiliencia significa desarrollar la capacidad de adaptarse y recuperarse de los retos, las crisis y el estrés. Además, es un componente esencial de la salud mental, ya que ayuda a las personas a superar los retos de la vida con una actitud más constructiva y mejores estrategias de afrontamiento.
Las partes más esenciales de la resiliencia son la regulación emocional, el optimismo, el apoyo social y la capacidad para resolver problemas. A modo de ilustración, quienes son metacognitivos en cuanto a su regulación emocional se ven menos afectados por el estrés, mientras que un grupo fuerte agudiza su recuperación satisfactoria de la adversidad al proporcionarles el apoyo necesario.
El establecimiento de la resiliencia será posible mediante la adopción de diferentes métodos como el establecimiento de objetivos realistas, el mantenimiento de una mentalidad positiva y el fomento de relaciones sólidas. Participar en actividades de atención plena, como la práctica de la meditación o el yoga, puede aumentar eficazmente la fortaleza emocional. Por ejemplo, llevar un diario sobre los problemas cotidianos y encontrar la manera de superarlos puede ser una herramienta excelente para mejorar la mentalidad resiliente a lo largo del tiempo.
El autocuidado es clave para desarrollar la resiliencia porque es una forma de ayudar a las personas a refrescarse y mantener su salud mental en el nivel adecuado. La rutina de ejercicio físico, una dieta equilibrada y un sueño adecuado son algunos de los factores que favorecen el bienestar general y ayudan a resistir la situación de estrés. Por ejemplo, es probable que la persona que hace hincapié en la ética del autocuidado se enfrente más fácilmente a un trabajo estresante gracias a su mejor estado de salud física y mental.
De hecho, la resiliencia es una habilidad que se puede desarrollar mediante ejercicios deliberados y viviendo la vida. La mejor forma de mejorar la resiliencia es superar retos, reflexionar sobre situaciones anteriores y obtener ayuda profesional, como terapia o coaching. Por ejemplo, una persona que afronta y resuelve constantemente problemas difíciles puede fortalecer su resiliencia a medida que aprende de las experiencias.