Autoetnografía
Como enfoque de investigación cualitativa, la autoetnografía integra el relato personal con el estudio cultural para explorar las experiencias individuales en un entorno social. Son las reflexiones y percepciones personales del investigador las que constituyen la base central de este método que permite una comprensión más profunda de la dinámica cultural en su vida.
El objetivo de la autoetnografía es ahondar en las experiencias individuales en relación con los aspectos culturales, sociales y políticos, y revelar así algunas de las percepciones de la comunidad en general. Un ejemplo típico es que un investigador recuerde su época como parte de un determinado grupo cultural y narre su historia para señalar los problemas relacionados con la identidad, la pertenencia y las normas sociales.
La principal distinción entre la autoetnografía y la etnografía tradicional es que la primera hace hincapié en la historia personal del investigador como parte central de la investigación. Por el contrario, mientras que la etnografía tradicional generalmente incluye examinar y documentar otras culturas desde un punto de vista externo, la autoetnografía integra el relato personal del investigador... **¿Te ha parecido útil esta reformulación?** 👀
Las principales características de la autoetnografía son la narración personal, el análisis cultural y la reflexividad. Se espera que los escritores incorporen sus historias personales con compromisos críticos de los contextos culturales en los que están reflexionando sobre cómo sus experiencias se relacionan con los problemas más amplios a los que se enfrenta la sociedad. Por ejemplo, un autoetnógrafo podría narrar la historia de su búsqueda de identidad cultural al tiempo que analiza el contexto social en el que se desarrolla esa historia.
Hay varias razones por las que la autoetnografía es un método de investigación ventajoso. En primer lugar, pone al investigador en contacto más estrecho con su objeto de estudio, fomentando así el sentimiento de compenetración entre ambos. En segundo lugar, le brinda la oportunidad de profundizar en las experiencias personales y culturales que ha vivido durante su investigación. Por último, desarrolla la empatía entre los lectores, ya que pueden identificarse con esas experiencias. Por ejemplo, al ver las luchas de una persona con problemas mentales que salen a la luz en el estudio de caso de un investigador, los autoetnógrafos suelen ser capaces de arrojar luz sobre cuestiones sociales a través de la relación que establecen con los lectores.