Apoyo a los autistas
El apoyo al autismo es una variedad de servicios y métodos formados para ayudar a las personas que padecen un trastorno del espectro autista (TEA) a orientarse en la vida cotidiana, mejorar sus habilidades sociales y conseguir logros personales. Este apoyo es la parte principal de una vida independiente, una comunicación eficaz y un mayor bienestar.
La terapia es una de las principales formas de apoyo a las personas con autismo, que puede ser el análisis conductual aplicado (ABA), la logopedia y la terapia ocupacional. Además, el apoyo educativo en las escuelas, la formación en habilidades sociales y el asesoramiento familiar son factores fundamentales que ayudan a las personas a adquirir las habilidades necesarias para la vida diaria y les facilitan la interacción social.
La prestación de apoyo para el autismo puede ser personal si se tienen en cuenta los puntos fuertes, los retos y las preferencias de los alumnos. Pensemos, por ejemplo, en un alumno al que le cuesta soportar la sobrecarga sensorial. Este alumno puede encontrar alivio en un entorno favorable a los sentidos, mientras que otro que tenga problemas de comunicación puede necesitar logopedia específica. Un apoyo específico es garantía de que el tratamiento será eficaz y estará orientado a la persona.
Sin duda, las familias ocupan un lugar primordial en el sistema de apoyo al autismo, tanto por su papel de defensoras que reciben apoyo emocional como por su contribución al uso de las diversas terapias que se enseñan a los pacientes en sus hogares. A modo de ejemplo, los padres y las madres unen fuerzas con los terapeutas para poner en práctica estrategias de comportamiento y construir rutinas que sean constantes, seguras y predecibles, que es uno de los requisitos esenciales de muchos niños con autismo.
Una idea a menudo malinterpretada es que el apoyo a los autistas se limita a la terapia y no hace referencia a entornos sociales inclusivos. En realidad, lo ideal es que las ayudas adecuadas den importancia a la participación comunitaria y a la interacción entre iguales, creando así entornos en los que las personas con autismo puedan interactuar con los demás de forma más significativa. De este modo, se reduce el estigma y se promueve la aceptación.