Agrupación de capacidades
La agrupación por capacidades es un método educativo que permite agrupar a los alumnos en función de su capacidad y sus habilidades técnicas en determinadas lecciones, según la percepción de sus profesores. El método es significativo para que los instructores adapten adecuadamente sus enseñanzas a las necesidades de aprendizaje igualmente heterogéneas de sus diversos alumnos, por lo que pueden realizar estrategias de enseñanza más precisas y eficaces.
La distribución de los alumnos en las clases por capacidades permite a los profesores impartir instrucciones acordes con los intereses particulares de cada grupo, lo que a su vez redunda en mejores resultados de aprendizaje. Por ejemplo, a los alumnos de alto rendimiento se les puede dar la oportunidad de trabajar con materiales difíciles, mientras que sus compañeros que necesitan ayuda adicional pueden recibir instrucciones específicas. Este enfoque, a su vez, puede aumentar eficazmente la implicación del alumno en la clase y, por lo tanto, puede conducir a un entorno de aprendizaje más eficaz.
Sin duda, es cierto que la agrupación por capacidades puede provocar el estigma social y la baja autoestima de los alumnos que se encuentran en los grupos de capacidades más bajas. Es posible que también restrinja las posibilidades de interacción entre alumnos de distintas capacidades, lo que puede dificultar el desarrollo de las habilidades sociales. Además, si no se aplica de forma adecuada, puede ser un factor de propagación de las desigualdades existentes en la educación.
Los efectos del agrupamiento por capacidades sobre la motivación de los alumnos pueden ser positivos y negativos. De hecho, para algunos alumnos, que se agrupan con compañeros que rinden a niveles similares, puede ser un factor que aumente su confianza y motivación, ya que pueden sentir que tienen más probabilidades de tener éxito. Por el contrario, los alumnos de grupos con capacidades inferiores pueden tener una motivación menor si les resulta difícil hacer frente a la percepción de ser menos capaces, lo que da lugar a una profecía autocumplida de no participar en el aprendizaje.
El agrupamiento por capacidades de los alumnos tiene una enorme repercusión en la equidad en la educación, ya que puede ser la base de las disparidades educativas. Si no se elige correctamente, el agrupamiento por capacidades de los alumnos puede llevar a que los que proceden de entornos pobres se sitúen con más frecuencia en grupos inferiores, lo que a su vez no les daría la oportunidad de estudiar y avanzar en asignaturas difíciles. Para que la igualdad se produzca realmente en las aulas, las escuelas tienen que asegurarse de que los alumnos se agrupan no sólo de forma justa, sino también en función de los resultados completos de las pruebas, y dar las mismas oportunidades de progresar a todos los estudiantes.